DERECHO E INSTITUCIONES DE LA GRAN BRETAÑA

Editorial:
EDICIONES OLEJNIK
Año de edición:
ISBN:
978-956-392-672-9
Páginas:
137
Encuadernación:
Rústica
Colección:
Biblioteca de derecho comparado y sistemas jurídic

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INTRODUCCION

PRIMERA PARTE
EL PODER LEGISLATIVO

CAPÍTULO 1
DERECHO NACIONAL

CAPÍTULO II
EL PARLAMENTO: SU ORIGEN Y EVOLUCIÓN

CAPÍTULO III
EL «REY EN PARLAMENTO»

CAPÍTULO IV
EL PROCESO LEGISLATIVO

CAPÍTULO V
LA CÁMARA DE LOS LORES

CAPÍTULO VI
LA CÁMARA DE LOS COMUNES

CAPÍTULO VII
ELECCIONES Y FRANQUICIA

CAPÍTULO VIII
LAS RENTAS PÚBLICAS

SEGUNDA PARTE
EL PODER EJECUTIVO

CAPÍTULO IX
LOS PODERES DEL REY

CAPÍTULO X
LOS CONSEJOS DE LA CORONA

CAPÍTULO XI
DEPARTAMENTOS DEL GOBIERNO

CAPÍTULO XII
LA POLICÍA

CAPÍTULO XII
LIMITACIONES DEL PODER EJECUTIVO

TERCERA PARTE
EL PODER JUDICIAL

CAPÍTULO XIV
EL REY Y LOS MAGISTRADOS

CAPÍTULO XV
LOS TRIBUNALES DE JUSTICIA

CAPÍTULO XVI
EL TRIBUNAL DEL JURADO

CUARTA PARTE
EL IMPERIO DEL DERECHO

CAPÍTULO XVII
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

CAPÍTULO XVIII
LA LIBERTAD DE REUNIÓN

CAPÍTULO XIX
SEGURIDAD CON LA DETENCIÓN ORDINARIA

CAPÍTULO XX
LIBRE EMISIÓN DEL PENSAMIENTO

APÉNDICES
BIBLIOGRAFÍA

La forma de gobierno de que disfrutamos hoy en Inglaterra es el resultado de muchos siglos de evolución y desarrollo. No apareció de golpe, ni hemos de suponer que cuando nuestros antepasados forjaron la Constitución en el curso de los siglos, tuvieron un ideal o plan por el que lucharon conscientemente. Sería igualmente erróneo, sin embargo, imaginar que no operó ningún principio orientador durante el periodo de su formación. Las circunstancias de la historia y la geografía imbuyeron en el pueblo de estas islas una rara sagacidad política, y no es, pues, de extrañar que se entregaran a la obra de modelar y levantar la máquina del gobierno con un grado de destreza no igualado, quizás, en ninguna nación.

En los primeros dias de nuestra historia los reyes anglosajones ejercían funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, aunque actuaban en estas materias «con el consejo y el consentimiento de los doctos». El rey era el «Gran Leviatán» de quien emanaban la ley, la justicia y el gobierno. Gradualmente se cayó en la cuenta, no obstante, de que era menester separar estos poderes si se quería garantizar la libertad de los individuos, y la historia de la Constitución inglesa es en gran parte el relato de cómo se llevó a cabo esta separación y cómo se aseguraron las relaciones armoniosas entre el Ejecutivo y el Legislativo. Hoy el poder del rey es, en gran medida, simbólico.

De estos tres grandes órganos del Estado, el Parlamento o Legislativo es el más importante, pues los poderes que posee son supremos o de alta fiscalización. No hay ley que no pueda aprobar, y todas las que aprueba debe ser puestas en vigor por el Ejecutivo y aplicadas por el Judicial.