PENÍNSULA COMERCIAL LA. MERCADO, REDES SOCIALES Y ESTADO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII

Editorial:
MARCIAL PONS
ISBN:
978-84-92820-70-2
Páginas:
532
Encuadernación:
Rústica
Colección:
Historia de España

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Prólogo, por Carlos Martínez Shaw
Criterios de trascripción y citas bibliográficas
Abreviaturas utilizadaa
Prefacio
Capítulo I. Los conceptos: mercado, regiones, redes y Estado
Capítulo II. Inglaterra, Francia y el mercado español
Capítulo III. la pugna de Inglaterra y Francia por España, 1650-1715
Capítulo IV. La pugna de Gran Bretaña y Francia por España en el siglo XVIII
Capítulo V. La acción renovadora del Estado
Capítulo VI. Las redes de la emigración francesa. Los navarros
Capítulo VII. Las redes mercantiles de catalanes
Obras manuscritas y fuentes impresas hasta 1900
Bibliografía desde 1900.

La creencia de que el mercado nacional español se creó en el siglo XIX no es definitiva: se estaba formando mucho antes, en el siglo XVIII. Entre 1650 y 1800, la monarquía hispánica fue el escenario de una intensa pugna de Inglaterra y Francia por controlar y explotar el mercado peninsular. Para poner fin a ello, tras la Guerra de Sucesión, los reformadores ilustrados usaron a fondo el Estado para recuperar el retraso, introduciendo decididamente reformas económicas que, tras algunas décadas, volvieron a poner a España en condiciones de ocupar un puesto propio en el concierto de las naciones.

En la nueva coyuntura expansiva, el desarrollo del mercado interior fue posible gracias a la acción de numerosas redes migratorias, sociales y mercantiles, que se movieron con éxito diverso. En el siglo XVIII en la católica España, los británicos, protestantes, no pudieron pasar de los puertos y hubieron de servirse, con éxito, de redes de intermediarios. Los franceses, católicos, usaron a fondo las redes mercantiles de su importante presencia migratoria, su peso político y sus densas relaciones con los grupos de navarros y vascos, pero empezaron a ser vistos por éstos como competidores y extranjeros. Y los catalanes, que pasaban a participar de una nueva identidad política común, aprovecharon ciertos factores a favor para, por primera vez, irrumpir con fuerza en el mercado interior peninsular.