REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA EN LOS NEGOCIOS JURIDICOS, LA

Editorial:
EDICIONES OLEJNIK
Año de edición:
ISBN:
978-956-392-427-5
Páginas:
506
Encuadernación:
Rústica
Colección:
Biblioteca de derecho privado

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Primera parte. Naturaleza jurídica de la representación voluntaria

Capítulo I. El poder de la representación legal

Capítulo II. El poder derivado de la autorización

Capítulo III. El poder de representación voluntaria

Segunda parte. El contenido del poder de representación voluntaria

Capítulo IV. El concepto de representación voluntaria

Tercera parte. La fuente del poder de representación voluntaria

Capítulo V. Voluntad del negocio de apoderamiento y voluntad del negocio de gestión representativa

Capítulo VI. El negocio de apoderamiento

Capítulo VII. La forma del apoderamiento

Capítulo VIII. El apoderamiento por hechos concluyentes

Capítulo IX. El poder de gestión de la hacienda doméstica con relación a la esposa

Capítulo X. Las modificaciones del poder y las instrucciones

Capítulo XI. Los vicios de la voluntad relativos al apoderamiento y a los estados subjetivos relevantes

Cuarta parte. Ejercicio del poder de representación voluntaria

Capítulo XII. Los presupuestos subjetivos del negocio de representación. (La capacidad y la legitimación)

Capítulo XIII. El uso del nombre del representado (contemplatio Domini)

Capítulo XIV. Los vicios de la voluntad relativos al negocio de representación

Capítulo XV. El conflicto de intereses entre el representante y el representado

Capítulo XVI. El contrato consigo mismo

Quinta parte. Modificaciones subjetivas de extinción del poder de representación voluntaria

Capítulo XVII. La sustitución del representante

Capítulo XVIII. La muerte y la incapacidad sobrevenida del representado o del representante

Capítulo XIX. La revocación del poder

Capítulo XX. La quiebra del representado y del representante

Un aspecto fundamental y básico del ordenamiento italiano es el de permitir que todo sujeto jurídico pueda exteriorizar su actividad de relación de modo conforme a sus intereses.

Esta posibilidad está garantizada, en cuanto aquellos intereses se consideren dignos de tutela, con un medio particularmente técnico: o sea, mediante el reconocimiento de los efectos jurídicos de los actos, y especialmente, de los negocios jurídicos, que son precisamente expresión de la actividad de relación.

La forma mas frecuente en la que la exteriorización tiene lugar es la de la manisfestación de la voluntad propia del sujeto, por lo que se dice que constituye la realización de la autonomía privada: toda persona puede con su propia voluntad dar leyes a sus propios intereses.