CIUDAD JUDICIAL, LA. UNA APROXIMACIÓN A LOS LUGARES DE Y PARA LA JUSTICIA CRIMINAL EN LA CIUDAD DE MÉXICO (1824-1846)

Editorial:
TIRANT LO BLANCH MEXICO
Año de edición:
ISBN:
978-84-1336-416-2
Colección:
AUTORAL

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Introducción

La ciudad y la justicia “doméstica”
Introducción
La división administrativa de la ciudad: cuarteles mayores y menores
Cuarteles mayores centrales i, ii, iii y iv
Cuarteles mayores periféricos v, vi, vii y viii
La ciudad y los “padres de la patria”: alcaldes y juzgados constitucionales
Conciliaciones y juicios verbales en la legislación
El procedimiento en las conciliaciones y juicios verbales
Una aproximación a la justicia “doméstica”
Conciliaciones y juicios verbales de 1830
Conciliaciones y juicios verbales de 1845

La ciudad y la justicia sumaria o extraordinaria
Introducción
Los juicios sumarios o extraordinarios en la doctrina jurídica decimonónica
Agentes de seguridad y orden capitalinos
La Cárcel de Ciudad
Los juicios extraordinarios y la práctica judicial
El médico de la cárcel y el Hospital de San Andrés
Heridas simples o ligeras, penas y sentencias
Heridas graves o peligrosas, penas y sentencias

La ciudad y la justicia criminal ordinaria
Introducción
Sobre la primera instancia judicial
Los jueces letrados de la ciudad
La visita de cárceles
La clasificación de delitos
Los juzgados y los delitos: los delitos por juzgado
Delitos en 1830
Delitos en 1831
Delitos en 1832
Delitos en 1846
Los delitos en la capital (1827-1846)
La Suprema Corte y el Tribunal Superior: segunda y tercera instancias
Los sitios de ejecución del castigo

Conclusiones generales
Fuentes
Índice de planos

Este estudio recrea las instituciones y personajes que impartían justicia en la Ciudad de México durante las dos primeras propuestas republicanas del siglo XIX. Comprende desde la labor de los alcaldes constitucionales que se abocaron a aquella de talante "doméstico", pasando por aquellos que perseguían infractores y los conducían a la Cárcel de Ciudad ante el juez de turno, hasta los jueces de letras que solían atender en sus moradas las demandas de justicia de una capital sumamente dinámica, elementos todos de la que bien podría concebirse como una ciudad judicial. A través de diversos planos, en un ejercicio señero, se territorializan "las justicias", representándose los sitios de su impartición y aquellos en que se ejecutaban las penas (cárceles, hospitales, jardines públicos, recogimientos, plazas y plazuelas), en los que ocurría, de forma cotidiana, a ojos de propios y extraños, el drama justiciero.