PERICIAL EN HECHOS DE TRÁNSITO

Editorial:
FLORES EDITOR Y DISTRIBUIDOR
Año de edición:
Materia
Criminalística
ISBN:
978-607-610-548-1
Páginas:
157
Encuadernación:
Rústica
Colección:
AUTORAL

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Debido a que las personas tienen la necesidad, cada vez mayor, de trasladarse a diferentes lugares, así como a los ritmos de vida tan acelerados que se han generado en la actualidad por diferentes factores (sobrepoblación, la necesidad de migrar, el estrés situacional y los diferentes distractores, por mencionar algunos), se ha ido acrecentando un problema de carácter social que afecta a todas las personas sin distinción alguna, nos referimos a los accidentes de tránsito. Estadísticamente, cuentan con más del cincuenta por ciento del total de muertes y lesiones provocadas por accidentes de circulación, cualquier persona está expuesta a formar parte de una cifra estadística. Para que los accidentes sean catalogados como hechos de tránsito debe haber por lo menos movimiento en uno de los vehículos. Conducir de manera imprudente puede ocasionar una serie de daños, incluso terminar en una conducta delictiva de carácter culposo, siempre y cuando no existan las agravantes necesarias que digan lo contrario, es aquí donde se amplía el campo laboral para los peritos, quienes a través de las técnicas y estudios necesarios deberán llegar a una verdad histórica del hecho de tránsito. Los investigadores deben proveer de informa-ción suficiente para poder sustentar su trabajo mediante: información subjetiva, que es la que proporcionan elementos en forma indirecta, a través de la averiguación previa, información de testigos, policías, etcétera; e información objetiva, considerada la más importante, porque es la que se obtiene mediante de la observación del lugar del hecho y la revisión vehicular, y la que ayuda a comprender de manera clara, sin alteraciones de lo que en realidad pasó. Al igual que en cualquier investigación criminalística, en hechos de tránsito se utilizan los mismos mecanismos de estudio, donde lo principal es la observación del lugar de los hechos a través de una inspección ocular, la cual debe de realizarse lo antes posible debido a la sensibilidad de los indicios para poder determinar la relación que pudiera existir entre peatón, vehículo y lugar, ya que si no se atiende inmediatamente esta etapa, se corre el riesgo de perder material importante para la investigación. En la observación, el experto debe tener la pericia de examinar y realizar los estudios para determinar todas aquellas características que ayuden a determinar las posibles causas o situaciones que influyeron en dicho acontecimiento, como son el estudio del medio ambiente, la visibilidad, tipo y estado de piso de la zona de rodamiento, así como de la clase de crucero que se trata, localización de los señalamientos de tránsito, localización de huellas e indicios. Identificadas las características, el rango de conocimiento sobre lo que en realidad pudo haber sucedido se amplía y entonces se procede con la investigación práctica del estudio directo de los indicios, que puede comprender la deformación de material, el estudio de las huellas de frenado y la revisión vehicular. El estudio de los indicios, al igual que en una escena criminalística, brindará información valiosa sobre la características de circulación vehicular al momento del hecho vial; la huellas de frenado son el indicio fiel, ya que, al igual que una huella dactilar, se puede determinar el vehículo que la imprimió, la dirección en que circulaba y conocer la velocidad aproximada del circulación al momento del hecho. Es importante señalar que cuando se determina el resultado de la gravedad sobre el vehículo, no se debe de especificar la velocidad como una cifra exacta, ya que pueden existir variaciones que conduzcan a un error que haga perder la valides de dicha investigación, es por eso que al momento de calcular una velocidad mediante las diferentes fórmulas se antepone la frase “del orden de”, puesto que las magnitudes son aproximadas y no exactas; por ejemplo: el vehículo rojo viajaba a una velocidad del orden de 70 kilómetros por hora, así que este patrón será utilizado para cada uno de los vehículos. La revisión vehicular ayudará a conocer la forma en cómo se dio el contacto de un vehículo en contra de algún otro objeto, a encontrar anomalías mecánicas que propiciaron dicho percance, pues de no haberse encontrado en mal estado la unidad el suceso no se hubiera presentado. El estudio de los daños interiores se utiliza para determinar las lesiones provocadas tanto para el conductor como para los ocupantes del vehículo. Debido a que los accidentes de tránsito terrestre se han incrementado en una proporción considerable, este fenómeno se ha convertido en un problema de salud pública por la gran cantidad de defunciones y lesiones provocadas por dicha conducta. En México no existe una cultura vial y cada vez son más las personas que adquieren una licencia de conducir sin tener la experiencia necesaria para hacerlo, hacen uso del celular mientras conducen y lo peor es que todavía hay una gran cantidad de ciudadanos que siguen creyendo que el binomio alcohol y volante es sinónimo de grandeza, y que sus conductas no generan ningún riesgo para la ciudadanía ni para ellos mismos. De ahí la importancia de implementar medidas y reformas tanto a los códigos penales como reglamentos de vialidad con la finalidad de erradicar o disminuir la cantidad de sangre derramada en el arroyo vehicular.

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