ORIGEN DEL JURADO COMO DETECTOR DE MENTIRAS, EL

Editorial:
MARCIAL PONS
Año de edición:
Materia
Derecho procesal
ISBN:
978-84-9123-528-6
Páginas:
175
Encuadernación:
Rústica
Colección:
AUTORAL

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INTRODUCCIÓN

I. LA ORDALÍA Y EL JUICIO CON JURADO: PRELUDIO TEÓRICO

1. Buscando la sanción divina para los veredictos penales

2. El caso especial de las penas capitales

3. La realidad detrás de la ilusión

II. EL SURGIMIENTO DE LOS TESTIGOS DE LA DEFENSA

1. Se alza el telón: el siglo XVI

2. La Ley para abolir las hostilidades con Escocia

3. Los procesos por traición y la Ley de traición de 1696

III. HACIENDO FRENTE A LOS CONFLICTOS DE CREDIBILIDAD

1. Reglas de admisibilidad de testigos y la regla del Caso de Bethel

2. Interludio empírico: juicios penales en un tribunal del siglo XVIII

3. Coartadas y el problema de los conflictos inevitables

IV. EL SURGIMIENTO DEL TESTIMONIO DEL ACUSADO

1. La caída de las reglas de admisibilidad de los testigos en los casos civiles

2. La caída de la prohibición contra el testimonio del acusado en las causas penales

3. El enlace con el derecho a declarar de los afroamericanos: las partes civiles

4. El enlace con el derecho a declarar de los afroamericanos: los acusados penales

5. El enlace con el derecho a declarar de los afroamericanos: evaluando las pruebas

V. EL ENCANTO DE LA CAJA NEGRA

APÉNDICE A. LEYES Y DISPOSICIONES CONSTITUCIONALES QUE PERMITEN EL TESTIMONIO DE LAS PARTES CIVILES

APÉNDICE B. LEYES Y DISPOSICIONES CONSTITUCIONALES QUE SUPRIMEN LAS NORMAS CONTRA EL TESTIMONIO DE LOS NO BLANCOS

En el presente libro el lector comprobará la evolución histórica que ofrece el profesor Fisher para sostener que, en el sistema judicial estadounidense, el jurado es el único sistema de detección de mentiras. Para ello, el autor parte de un juicio que no implicaba conflicto de credibilidad alguno, como lo era el juicio por ordalía en la Edad Media. Abolida la misma en 1215, e instaurado el procedimiento judicial ante jurado, tanto en causas civiles como penales, el sistema judicial inglés buscó la legitimidad divina en la institución del juramento, prohibiendo y evitando conflictos de credibilidad (el acusado no podía declarar bajo juramento y no podía llamar a testigos para que declararan bajo juramento, mientras que el acusador sí disponía del juramento para declarar tanto él como sus testigos).

El autor analiza cómo el sistema judicial inglés cedió parcialmente a lo largo del siglo xvi, y comenzó a permitir a los testigos de la defensa contradecir los juramentos de los testigos de la acusación (gracias a la Ley para abolir las hostilidades con Escocia), y cómo el sistema hizo frente a sus primeros conflictos de credibilidad (a través de las reglas de credibilidad de los testigos y la regla del Caso de Bethel). Asimismo, el profesor

Fisher analiza cómo el sistema judicial estadounidense hereda las anteriores instituciones judiciales y da un paso más, permitiendo la declaración bajo juramento del propio acusado a lo largo del siglo xix, gracias a las diversas leyes que permitieron declarar judicialmente a los afroamericanos. Con ello, la conclusión a la que llega el autor no es otra que, de hecho, el jurado es el único sistema de detección de mentiras en el sistema judicial estadounidense.