FALSEDADES DOCUMENTALES. BIEN JURÍDICO PROTEGIDO. LA FALSEDAD MATERIAL Y LA IDEOLOGÍA. LA POSIBILIDAD DE PERJUICIO. DOCUMENTACIÓN RELATIVA AL GANADO.

Editorial:
HAMMURABI
Año de edición:
ISBN:
978-950-741-900-3
Páginas:
139
Encuadernación:
Rústica
Colección:
CONTRATOS CIVILES Y COMERCIALES< Genérica >

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1. INTRODUCCIÓN

2. BIEN JURÍDICO PROTEGIDO
a) Consideraciones generales: la relevancia dogmático-jurídica del concepto de bien jurídico
b) El bien jurídico protegido en las falsedades documentales

3. LAS FIGURAS DELICTIVAS

4. LA FALSEDAD MATERIAL
a) Falsedad material simple
b) Falsedad material agravada

5. LA FALSEDAD IDEOLÓGICA
a) Falsedad ideológica simple
b) Falsedad ideológica agravada

6. OMISIÓN FUNCIONAL CULPOSA EN EXPEDICIÓN, VISADO O LEGALIZACIÓN DE DOCUMENTACIÓN RELATIVA AL GANADO

7. FALSEDAD POR SUPRESIÓN, O DESTRUCCIÓN DE DOCUMENTO FALSIFICACIÓN DE CERTIFICADO MÉDICO

8. FALSIFICACIÓN DE CERTIFICADO MÉDICO
a) Falsificación simple de certificado médico
b) Falsificación de certificado médico agravada

9. USO DE DOCUMENTO O CERTIFICADO FALSO O ADULTERADO

10. INSTRUMENTOS PRIVADOS EQUIPARADOS A PÚBLICOS

11. AGRAVANTE PARA LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS

12. FALSIFICACIÓN DE FACTURAS DE CRÉDITO
a) Emisión o aceptación de facturas de crédito falsas
b) Rechazo o falta de aceptación Ilegal de factura de crédito

13 FABRICACIÓN, INTRODUCCIÓN O TENENCIA DE MATERIAS O INSTRUMENTOS DESTINADOS A COMETER FALSIFICACIONES
a) Introducción
b) Análisis de la figura delictiva

Los documentos —ahora también aquellos que tienen un soporte dígital—desempeñan funciones esenciales en el tráfico jurídico y económico. Por un lado, determinan la permanencia de las manifestaciones de conocimiento o de voluntad que se incorporan a ellos. Por otro lado, acreditan la integridad de su contenido y la correspondencia de este con la realidad manifestada como conocida o querida. En fin, permiten identificar a sus otorgantes. Ello da lugar a que generen una confianza difícilmente sustituidle. Esto es lo que conocemos como fe pública. Todo el mundo tiene el deber de respetarla. Por eso, la falsificación de un documento (la introducción de elementos de falsedad material en él) constituye el paradigma del delito contra la fe pública. Pues lesiona las dimensionesde autenticidad, de garantía o de permanencia del documento. Con el lo, quiebra por completo la confianza que depositamos en cualesquiera clases de documentos, públicos y privados.

Distinto del de la falsificación es el caso de la inveracidad que se incorpora a un documento (que se suele denominar también falsedad ideológica). Para que esa falta de correspondencia entre la realidad manifestada (y, por tanto, documentada) y la realidad objeto de la manifestación sea punible, es necesario algún requisito adicional. Por un lado, que, efectivamente, exista una expectativa de veracidad —en otras palabras, una confianza en que el contenido de lo declarado refleja el mundo al que se refiere la declaración—. Esa confianza se suele asociar a la concurrencia en el declarante de una posición jurídica que incorpora un deber de veracidad. La determinación de quiénes ostentan una de estas posiciones jurídicas —más allá de los funcionarios públicos con misiones de documentación— es, pues, una de las tareas fundamentales de la dogmática de las falsedades. Por otro lado, sin embargo, la inveracidad también es punible cuando genera un riesgo concreto de lesión patrimonial de un tercero. Es decir, cuando se inserta en la dinámica del delito de estafa.

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