¡A LAS ARMAS!. MILICIA CÍVICA, REVOLUCIÓN LIBERAL Y FEDERALISMO EN MÉXICO (1812-1846)

Editorial:
MARCIAL PONS
Año de edición:
ISBN:
978-84-9123-510-1
Páginas:
173
Encuadernación:
Rústica
Colección:
AUTORAL

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CAPÍTULO I. De herencias: acerca del liberalismo decimonónico en la historiografía española y mexicana

CAPÍTULO II. Un proceso revolucionario liberal e hispano, 1808-1844. Milicia nacional versus Milicia cívica

CAPÍTULO III. De la Milicia nacional a la Milicia cívica en México

CAPÍTULO IV. Hacia la radicalización: 1827

CAPÍTULO V. «Todos contra las milicias», 1833-1835

CAPÍTULO VI. El alter ego miliciano: el ejército mexicano, 1824-1835

CAPÍTULO VII. La centralización de la República: estructura militar y sistema político, 1835-1847

La era de las revoluciones liberales no solo aconteció en Europa, como se señala tradicionalmente. También se prodigó en todo el continente americano. México no fue una excepción. Y en el centro de este proceso liberal destacaron las Milicias cívicas, que además de ser una fuerza militar también eran actores políticos y un medio óptimo de movilización social. Por su composición social y características organizativas se convirtieron en un instrumento no solo de nacionalización y politización de las clases populares, sino también en un medio institucional de defensa de las prerrogativas federales. En estas fuerzas milicianas residió la verdadera potencialidad del federalismo durante la I República, capaz de discutir y rechazar las veleidades centralistas de las clases dirigentes nacionales.

En los años treinta y cuarenta, las clases dirigentes, tanto de los estados como desde el poder nacional, se moderaron. El recurso al centralismo fue su opción política para desarmar y controlar a las clases populares encuadradas en las Milicias cívicas a la vez que se potenciaba al Ejército como la fuerza armada del Estado.

Con este estudio queremos seguir revisando la imagen historiográfica presenta a México como el país de un solo hombre, ya fuera Santa Anna, Bustamante, Gómez Farías o Alamán. Por el contrario, la construcción del Estado-nación mexicano estuvo supeditada a las coaliciones y tensiones entre los actores nacionales y regionales, sin olvidar nunca a las clases populares. Una multitud de actores, pero todos expectantes hacia el papel de las Milicias cívicas.