504 PREGUNTAS (TIPO TEST) DE HISTORIA ECONÓMICA

Editorial:
DYKINSON
Año de edición:
ISBN:
978-84-9085-902-5
Páginas:
154
Encuadernación:
Rústica

Disponible en:

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Capítulo I. Las transformaciones económicas: la Revolución Industrial en Gran Bretaña (1760-1850)

1.1. Consideraciones previas

1.2. Aspectos clave

1.3. Preguntas breves en formato tipo test

1.4. Soluciones a las cuestiones planteadas

1.5. Consideraciones finales

1.6. Referencias bibliográficas

Capítulo II. La difusión de la industrialización

2.1. Consideraciones previas

2.2. Aspectos clave

2.3. Preguntas breves en formato tipo test

2.4. Soluciones a las cuestiones planteadas

2.5. Consideraciones finales

2.6. Referencias bibliográficas

Capítulo III. La expansión de la economía internacional (1870-1914)

3.1. Consideraciones previas

3.2. Aspectos clave

3.3. Preguntas breves en formato tipo test

3.4. Soluciones a las cuestiones planteadas

3.5. Consideraciones finales

3.6. Referencias bibliográficas

Capítulo IV. LAs fluctuaciones económicas durante la etapa de entreguerras (1914-1945)

4.1. Consideraciones previas

4.2. Aspectos clave

4.3. Preguntas breves en formato tipo test

4.4. Soluciones a las cuestiones planteadas

4.5. Consideraciones finales

4.6. Referencias bibliográficas

Capítulo V. Reconstrucción, desarrollo de las economías industrializadas y cambio estructural en las sociedades capitalistas (1945-2000)

5.1. Consideraciones previas

5.2. Aspectos clave

5.3. Preguntas breves en formato tipo test

5.4. Soluciones a las cuestiones planteadas

5.5. Consideraciones finales

5.6. Referencias bibliográficas

Epílogo

Para aproximarnos a esta introducción a la Historia Económica es imprescindible comprender los procesos de desarrollo y subdesarrollo que, desde tiempos pretéritos, han descrito las economías del mundo contemporáneo. Así las cosas, conviene admitir que la Revolución Industrial británica de mediados del siglo XVIII supuso el punto de inflexión hacia un crecimiento económico sostenido. Y, a grandes rasgos, la posterior difusión de dicha corriente transformadora por diversos países, así como el perfeccionamiento de las máquinas de vapor, posibilitarían la expansión de la economía internacional. No obstante, la referida tendencia quedaría truncada por el comienzo de la I Guerra Mundial que, en términos económicos, favoreció a EEUU. Después, y en plena etapa de entreguerras, surgiría la gran depresión: el crack de 1929 que, en cierto modo, paralizó (aunque, solo temporalmente) el optimismo estadounidense. En efecto, es preciso reconocer que las políticas intervencionistas del denominado New Deal, adoptadas por el presidente Roosevelt, se tornarían en indispensables para lograr la pretendida recuperación económica. Entre estas medidas, cabe destacar la programación de grandes obras públicas, cuya ejecución garantizaría ocupación y sustento para los cuantiosos desempleados que había generado la recesión. Sin embargo, es notorio y conocido que pronto aparecería otro nuevo bache: la II Guerra Mundial. Ciertamente, este conflicto bélico afianzaría definitivamente la posición hegemónica de la economía norteamericana. Por lo demás, una vez superada la reconstrucción tras la Gran Guerra, se alcanzaba la edad dorada del capitalismo y, afortunadamente, el nivel de vida de la población mejoraba ostensiblemente (son ejemplos de ello, entre otros, el piso a plazos, la democratización del automóvil, la aparición de los electrodomésticos…). En cualquier caso, sin olvidar el papel preponderante de la Banca: pilar del estado del bienestar. Con todo, esta solvente situación se vería amenazada por la crisis del petróleo de 1973, donde la doctrina más autorizada ya cuestionaba los pilares del capitalismo.